Estación Costera de Investigaciones Marinas Pontificia Universidad Católica de Chile

Josefina Leoni

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El terreno donde se ubica la estación costera fue adquirido por la universidad en 1982 y de inmediato fue cerrado a toda intervención humana en su borde, transformándose en una de las primeras reservas marinas del mundo.

Desde 1982, y con el objeto de facilitar las investigaciones y estudios de los alumnos de biología marina, la universidad cuenta con una moderna estación costera en Las Cruces, con expertos residentes chilenos y extranjeros. Por su importancia para la ciencia, el año 2005 fue declarada oficialmente Área Marina Protegida, en condiciones similares a las de un Parque Nacional.

El lugar ostenta el título de tener "la mejor puesta de sol" en el litoral central, pequeña península que avanza sobre el océano y entrega, efectivamente, una amplia vista que se extiende desde Punta de Tralca hasta Rocas de Santo Domingo. En cada atardecer despejado es común ver paseantes que ingresan hacia su borde costero.

Por su belleza, es un enclave ideal para estudiar los impactos humanos en los ambientes marinos y desarrollar planes de manejo adecuados para la conservación de su diversidad, tema crucial en un país que cuenta con una de las costas más extensas del planeta.

Colaborando con centros académicos de Canadá e Italia, las investigaciones orientadas a la explotación sustentable de recursos y ecología de ecosistemas costeros han tenido desde su origen difusión y reconocimiento internacional.

Con el plan de brindar instalaciones óptimas para la docencia en biología marina, únicas en Latinoamérica, el año 2010 se inauguró un nuevo edificio que incluye instalaciones, salas de clases, auditorio y espacios de trabajo con agua de mar para los alumnos y, un área destinada a los investigadores del "Laboratorio Internacional en Cambio Global" (LINC-Global), el que a su vez cuenta con oficinas para estadías prolongadas de investigadores extranjeros y una sala de reuniones para talleres de trabajo.

El aporte científicos expuesto en más de 20 publicaciones anuales promedio, fue apoyado por la declaratoria de Área Marina Costera Protegida, condición similar a la de Parque Nacional en el mar. El célebre premio a la conservación marina que otorga The Pew Charitable Trusts, consistente en un bono de 150 mil dólares, por la generación de información útil para las políticas de manejo y conservación en el mundo entero, se ha asignado en dos oportunidades a profesores de esta unidad.

Junto con publicaciones, congresos y cursos de nivel internacional, la ECIM desarrolló una iniciativa local muy valorada por los habitantes del litoral: con la Agrupación Cultural de Las Cruces se asentó un Parque Ecopoético y, junto con capacitar a habitantes de la zona, con sesiones a lo largo de varios meses, como guías preparados para explicar a los visitantes la naturaleza del lugar y su biodiversidad dando información marina e identificación de flora, algas y fauna marina, de modo que la comunidad puede acceder a ella de manera controlada y responsable. En la actualidad, senderos establecidos y letreros facilitan el recorrido.

La gran aspiración es hacer de todo este entorno, península y borde costero, un lugar único de conservación y educación en el Pacífico americano como lo prueba el siguiente resumen de su historia.

La Estación Costera de Investigaciones Marinas fue fundada en 1982, cuando la Pontificia Universidad Católica de Chile adquiere terrenos en un fantástico promontorio rocoso en la localidad de Las Cruces, costa central de Chile.

Científicos liderados por los profesores Juan Carlos Castilla y Patricio Sánchez decidieron cerrar un kilómetro de costa rocosa y el fondo marino adyacente, justo frente a lo que sería el nuevo laboratorio, con la idea de impedir todo tipo de intervención humana directa.

De este modo, crearon una de las primeras áreas marinas protegidas de Chile y el mundo. A través de la exclusión de la actividad humana al interior de la reserva marina, los investigadores pudieron demostrar el impacto del ser humano en los ecosistemas marinos, especialmente los efectos que tiene la diversa e intensa pesquería artesanal sobre estas comunidades.

El histórico experimento de exclusión humana aportó algunas de las primeras evidencias científicas que los humanos están alterando profundamente los ecosistemas marinos de todo el mundo.
 
Esta evidencia inspiró la creación de áreas marinas protegidas en muchas regiones del mundo. El transcendental estudio del Profesor Castilla en la reserva marina de ECIM, que posteriormente repitió en otras localidades, le permitió proponer un novedoso sistema de co-manejo de recursos, en el cual sectores de costa son asignados exclusivamente a asociaciones (sindicatos) de pescadores artesanales para co-manejar recursos bentónicos en conjunto con agencias gubernamentales.

Sus resultados y propuestas fueron posteriormente incorporados a la Ley de Pesca y Acuicultura, ley chilena que creó las Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERB’s) el mayor sistema del mundo de lo que se conoce internacionalmente como Derechos de Uso Territorial en la Pesca.

Y, la investigación se ha diversificado mucho a lo largo de estas décadas en ECIM, mientras ecología marina costera, manejo sustentable y conservación son todavía campos  de investigación más recurrentes, en el laboratorio se han desarrollado líneas de investigación interdisciplinarias muy activas como microbiología, genética poblacional, oceanografía biológica y física, ingeniería costera, energías renovables marinas y otros campos de las ciencias del mar y así, hoy alberga centros internacionales de investigación interdisciplinarios.

Luego de sus inicios como estación en terreno diseñada para proveer soporte logístico a unos pocos investigadores radicados en el campus de Santiago, la vida de ECIM se ha transformado, llegando a ser un laboratorio marino de nivel mundial, con una residente comunidad de científicos y estudiantes muy activa en disímiles temáticas de las ciencias del mar y que mantienen además un muy activo programa de extensión a la comunidad.

Conjuntamente con el crecimiento de la comunidad de científicos residentes, ECIM ha crecido muy significativamente en infraestructura.

Gran parte de este desarrollo es posible gracias a nuestros potentes acuerdos con colaboradores internacionales.  En etapas tempranas, en 1983, el mayor apoyo para el desarrollo de la infraestructura de ECIM provino del Canadian International Development Research Center (IDRC).

Luego el Proyecto de Cooperación Italiana (CICS-EULA) permitió construir en 1993 un nuevo edificio de oficinas y laboratorios para los investigadores de ECIM, el que hoy en día todavía alberga una gran fracción de la comunidad de investigadores residentes, así como las oficinas administrativas.

Y, la colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC) a través del centro LINC-Global, permitió ampliar los espacios de investigación y construir nuevas áreas para reuniones y talleres.

Así ha crecido ECIM y, uno de los momentos más significativos de su historia ocurrió el año 2008 al crearse la carrera de Biología Marina en la Facultad de Ciencias Biológicas de nuestra Pontificia Universidad Católica de Chile.

Y, esta estación costera de investigaciones se convirtió en la principal unidad académica para establecer, a través de programas teórico-prácticos, cursos de biología marina y oceanografía.

Por último, es muy grato registrar que el año 2010, la Universidad estrenó un moderno edificio cimentado en una pequeña península del litoral central que cuenta con auditorio y salas de clases con red de agua de mar, especialmente diseñadas para la enseñanza de la biología marina y, al tiempo, junio del año 2015, en reemplazo de las viejas cabañas de alojamiento y cocina se inaugura un nuevo edificio de residencias y una sala multipropósito, consolidando la moderna infraestructura de estación costera de investigaciones marinas.