Educación Siglo XXI

Vicente Guzmán

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Algunos expertos en el campo educativo vislumbran los caminos por dónde avanzar. Por ejemplo, como asevera Richard Gerver, ex director de la escuela primaria Grange, en Gran Bretaña, la creatividad genera oportunidades para que se desarrolle el talento. Sin embargo, la escuela de hoy condena esa creatividad.

Gran parte de la comunidad educativa aboga por un revolucionario cambio en la forma de enseñar y, por consiguiente, de aprender. Acá, un breve resumen de los cinco retos que tiene esta nueva educación, la del Siglo XXI.

1. Inclusión Social, eje significativo: el establecimiento de políticas públicas en un país para el buen desarrollo y funcionamiento sostenible en el que uno de los pilares sea la inclusión social.

2. Liderazgo en las Instituciones Educativas: la cultura digital lleva años instaurada en el mundo y, por supuesto, en la sociedad. Las instituciones educativas no pueden permanecer ajenas a ello. Por esto, es fundamental un liderazgo institucional cimentado en la edificación de un sentimiento de comunidad sólido, aunado a un uso de las TIC desde y para la pedagogía.

3. Contenidos + Enseñanza + Tecnología: el empalme entre estos 3 factores, es la base probada para la introducción de las TIC en los procesos educativos. Por eso, urge que el centro de enseñanza tenga afianzados conocimientos del  contenido, un grandioso dominio de competencias pedagógicas y un enorme manejo de herramientas tecnológicas y sus posibles aplicaciones. Porque una cosa sí es clara: la tecnología no reinventa a la pedagogía, solo aumenta sus posibilidades.

4. Nuevas Técnicas de Evaluación: aprender manipulando, las TIC demandan un planteamiento metodológico desemejante al de adquirir solo contenidos. Evaluar este tipo de aprendizaje no busca determinar el éxito en adquisición de contenidos, sino en el dominio de las competencias del Siglo XXI.

5. Fomentar la Creatividad: existe una imperiosa necesidad de examinar los sistemas educativos para evitar ahogar la creatividad del alumno. Es decir, dejar el sistema educativo basado en el control para instaurar e implementar el régimen de empoderamiento. El alumno nace siendo creativo y el sistema educativo ha de generar condiciones para que pueda desarrollar al máximo su mente y expresión.

Decimos: “El fin último de la educación del siglo XXI debe ser la formación integral del ser humano, entendido como un ser de necesidades, habilidades y potencialidades”.

Repetimos: “Una educación capaz de intervenir en las dimensiones cognitivas (conocimientos) axiológicas (valores) motoras (habilidad y destreza). Más que formar a un ser intelectual se debe formar a un ser completo, holístico”

Reafirmamos: “La educación debe significar un cambio transformador y, para ello, debemos comenzar con los docentes y las familias." 

Si se desea cambiar el mundo a través del cambio de la conciencia personal se debe recurrir a la educación holística (integral).  Con esta premisa como clave, no se puede formar “formadores”, sino “transformadores” para ayudar a la transformación de los educandos.

Pedagogos libertarios ponen el acento en el aprendizaje natural. Hoy, la educación es condicionante pues se aprueba mediante exámenes, sin evaluar la aptitud del niño ante la vida; no se enseña a disfrutarla y, la educación se realiza sin placer.

Existe un miedo a la libertad, por lo que puede representar a nivel social, sin embargo, cuando una persona llega a ser reconocida y considerada, conoce sus deseos, se respeta a sí mismo, respeta a los demás y, vive su libertad de manera productiva y socialmente útil.

Corroboramos: “Educación como práctica de la libertad: Realizar el potencial, dando frutos en la vida; un cerebro intelectual, emocional y activo: el querer, sentir y poder.”

No podré ser yo mismo, creciendo hacia la libertad  de mi propia conciencia, cuando fui muy condicionado, por otro.