Tres períodos de la educación

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Primero
A principios del siglo veinte, la presión por dotar al sistema educativo de un carácter obligatorio, estatal y progresivo, está presente en el afán masónico de Valentín Letelier, la trayectoria nacionalista de Luis Galdames y el afán de los propios trabajadores reflexionando en el tejido de la “Cuestión Social”.

Y, esa preocupación, ansia de mejor vida, afecto familiar y entrega maternal, es definitivamente lo que coronará el positivo y necesario reconocimiento de la necesidad del atributo imperativo de la educación básica:

Ley 3.654 Educación Primaria Obligatoria
“Artículo Segundo: Los padres o guardadores están obligados a hacer que sus hijos o pupilos, frecuenten, durante cuatro años a lo menos, y antes que cumplan trece años de edad, un establecimiento de educación primaria fiscal, municipal o particular.
En los campos o lugares en que las circunstancias no permitan mantener escuelas permanentes y se creen escuelas temporales, los menores asistirán a estas durante cuatro temporadas a lo menos”. Diario Oficial el 26 de agosto de 1920

Segundo
A mediados de siglo y, con el fin de apoyar la reforma educacional de 1965, el presidente Eduardo Frei Montalva, en enero de 1967, firma la Ley Nº 16.617 y crea el Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas con el objeto de renovar las metodologías pedagógicas para la educación en el país.

Este centro es el organismo rector de la política de desarrollo profesional docente que impulsa el Estado de Chile y, su misión es reconocer el rol clave de la profesión docente en el desarrollo actual y futuro del país.

Para ello, diseña e implementa acciones que buscan promover y garantizar la calidad de la formación inicial de educadoras y docentes; fortalecer y afianzar la profesionalidad docente y reconocer su desempeño; apoyar a los docentes a través de estrategias de inducción y formación en servicio y en trayectorias de desarrollo; fomentar la colaboración en el sistema y, animar el desarrollo de comunidades de aprendizaje en todos los niveles.

Y, la creación de este centro, es la última política real y seria de fomento a la formación docente que ha conocido nuestro país, sin que haya surgido otra iniciativa similar desde entonces.

Tercero
En 1961 el presidente Jorge Alessandri Rodríguez inauguró el campus Quinta Normal de la Universidad Técnica del Estado; en ese campus se desarrolló un vigoroso movimiento que proyectó a la Universidad más allá de las fronteras del país. Se destacó en el teatro y, en la vanguardia artística y el neofolclor, allí estuvieron los Inti Illimani, Quilapayún y Víctor Jara.

En esa década, la universidad formó parte del debate político de la época y, a partir de la toma de la Escuela de Minas de Copiapó, se expandió en toda la universidad un vigoroso movimiento de reforma que tuvo su centro cardinal el 27 de octubre de 1967, cuando el movimiento estudiantil, que contaba con el apoyo de sectores académicos y funcionarios, consiguió que el gobierno de Eduardo Frei Montalva implantara la Comisión de Reforma de la Universidad Técnica del Estado, integrada por profesores y estudiantes.

En agosto de 1968 se realizó la primera elección de rector en Claustro Pleno, con voto universal de profesores y estudiantes, siendo electo el candidato propuesto por el movimiento estudiantil, el profesor Enrique Kirberg, quien había encabezado la gesta por la creación de la Universidad en la década del 40. El profesor Kirberg fue reelegido en su cargo entre los años 1969 y 1972 y durante su rectorado tuvo lugar la reforma de la universidad.

Durante el período, el crecimiento de la Universidad fue evidente, se crearon sedes universitarias en Talca y Punta Arenas lo cual, sumado a las otras sedes ya existentes, la convirtió en una universidad nacional.

En el plano de la formación profesional, se creó la carrera de Ingeniería de Ejecución, de Contador Público y, se puso en marcha el Programa Académico de Licenciatura en Matemática.

En 1970 la Universidad había logrado presencia en todo el país, con sedes universitarias a lo largo del territorio, en las cuales se impartían las mismas carreras que en Santiago, con excepción de Ingeniería.
 
Además, la universidad fundó subsedes y centros de extensión en diversas regiones, impulsando la construcción naval en Valdivia, el desarrollo de la petroquímica en Punta Arenas, la industria maderera en Concepción, la tecnología del cobre en Antofagasta, Copiapó y La Serena, la maquinaria agrícola en Talca, entre muchas otras iniciativas.

En cada niño y adulto alfabetizado y, en cada sede abierta por la Universidad Técnica del Estado, está el torrente de la vida social, el esfuerzo de miles de familias para las cuales el insertarse en la modernización educativa no era una “opción”, sino una necesidad.