Las Cruces: Patrimonio natural, histórico y cultural

Image

Este balneario de la quinta región, cercano a El Tabo y Cartagena, asentado entre dos colinas que encierran su pequeña bahía y Playa Blanca tan famosa como sus playas, Los Pescadores, Grande y Las Salinas, con zonas de picnic.

Al atardecer, paseo obligado es el Mirador Punta del Lacho, que permite una vista desde Punta de Tralca hasta Santo Domingo.

El clima es mediterráneo, con influencia costera. Su temperatura media anual es de trece grados centígrados, poco más o poco menos y promedio durante el verano son los veinte y siete en invierno.

Se dice que el nombre del balneario se originó antes de 1900 cuando frente a Playa Las Salinas, hubo un naufragio y para recuerdo se coloca tres cruces; en la actualidad, existe una sola cruz en reemplazo de las anteriores.

La principal playa del balneario es Playa Chica, concentra el mayor número de visitantes, especialmente en el verano. Desde allí se observan las hermosas residencias patrimonio arquitectónico de Las Cruces.

Playa Grande es la segunda más importante y un paseo típico al atardecer se realiza en ella, al recorrerla se puede apreciar la antigua línea de ferrocarriles de Cartagena a Las Cruces.

Otro lugar magnífico es la pequeña caleta de pescadores, con sus botes y una hermosa vista, que se ubica a continuación de Playa Chica.

Playa Las Salinas es otra de las más visitadas por veraneantes del sector alto del Vaticano, un hermoso barrio de la zona.

Otras dos, Las Delicias y Las Monjas destacan por sus blancas y finas arenas, y son bastante más solitarias. Además, Las Cruces posee una reserva ecológica, Laguna El Peral, declarada Santuario de la Naturaleza.

En este lugar se asentaron las primeras familias adineradas construyendo las mansiones a fines del siglo XVIII, la mayoría de las cuales subsisten hasta hoy y están en buenas condiciones

 

Parroquia de La Asunción, diseñada por Fray Pedro Subercaseaux Errázuriz, domina los destinos de las hermosas casonas construida a principios del siglo veinte frente al mar.

Aquí destacan El Vaticano y El  Quirinal, barrios patrimoniales separados por Playa Chica, también conocida como Playa Las Cadenas y, El Castillo Labbé diseñado por el famoso arquitecto Josue Smith Solar y declarado monumento nacional.

A ellos se suman cuatro magníficas construcciones conocidas como Casa de Reposo, Casa de Las Rocas, Las Tres Marías y, El Palacio Barros, donde alojó en 1915 al ahora Santo Alberto Hurtado.

Otro lugar de atracción es el Parque Ecopoético, sito en el sector Punta del Lacho, con mínima intervención humana, ofrece un área en estado natural, con vegetación y fauna nativa.

Su riqueza está en la preservación del entorno y la demarcación de senderos que limitan las zonas de circulación, protege la flora existente y se cumplen el propósito de enseñar sobre la flora autóctona de la zona a través de letreros interpretativos. También se han dispuesto letreros que informan acerca de la importancia de la reserva marina en la conservación e investigación científica a nivel nacional y mundial porque en este sector Punta del Lacho, la Pontificia Universidad Católica de Chile instaló la Estación Costera de Investigaciones Marinas, el más importante centro de investigación marina del planeta.

Y, algo más, del importante patrimonio crucino, investigaciones realizadas desde 1895, tanto los alrededores de Laguna El Peral como el sector sur del balneario, prueban que estas tierras estaba habitado por diferentes grupos indígenas de idioma mapuche: las culturas Bato, Llolleo, Aconcagua.
 
A la llegada de los primeros españoles, estas tierras eran de los guachunde o indios del guachún (grupo “proveniente de tierras altas”).

Por su parte, el historiador Carlos Celis Atria señala que la primera merced de tierras conocida en esta zona, es la que otorgó el gobernador Martín Ruiz de Gamboa a Juan Bohón en el entorno de la laguna hoy conocida como El Peral.
 ​
En cuanto al nombre del balneario, Celis señala “censos de 1787 mencionan el empadronamiento de las gentes de esta zona que administrativamente se denominaba La Cruz de Carén y 1813, figura una capilla pública denominada la Cruz de Carén” y describe que la denominación de Cruz de Carén “aparece por primera vez en 1702 para citar a la que habría estado en un promontorio de la Punta del Lacho”.

En este balneario pintó Juan Francisco González y Arturo Pacheco Altamirano y fue residente por años Nicanor Parra, que llegó en la década de los ochenta del siglo pasado, cuando compró la casona llamada La Pajarera.

Entre las familias de largo ancestro están los Uribe, los Aravena, los Moya y los Álvarez, herederos de los dueños de la antigua Hacienda de Las Cruces.
 
La familia del cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa es de Las Cruces, aquí el futuro sacerdote pasó su niñez, y la calle principal lleva el nombre de su abuelo Pedro Errázuriz Tagle.

Vecina notable fue la familia Iglesias Beaumont, el sacerdote diocesano monseñor Daniel Iglesias Beaumont, sor María Teresa Iglesias Beaumont, religiosa de la Congregación de las Esclavas del Amor Misericordioso, y Joaquín Iglesias Beaumont, destacado cirujano-dentista y académico de la Universidad de Chile.

En abril de 2000 se abrió la Casa Cultural de las Cruces (calle Bolivia con José Tobar), que en septiembre de 2007 fue rebautizada como Centro Cultural Nicanor Parra, en honor al poeta y el año 2017 se inaugura el Centro Cultural Gustavo Frías en honor al multifacético genio nacional. ​